En el fondo del lienzo se veía pintado otro cuadro, que
figuraba estar colgado[[26-7]] cerca del lecho de que se suponía haber
25 salido el religioso para morir con más humildad sobre la dura
tierra.

Aquel segundo cuadro representaba a una difunta, joven
hermosa, tendida en el ataúd entre fúnebres cirios y negras y
suntuosas colgaduras....
(p27)
Nadie hubiera podido mirar estas dos escenas, contenida la
una en la otra, sin comprender que se explicaban y completaban
recíprocamente. Un amor desgraciado, una esperanza
muerta, un desencanto de la vida, un olvido eterno del mundo:
05 he aquí el poema misterioso que se deducía de los dos ascéticos
dramas que encerraba aquel lienzo.

Por lo demás, el color, el dibujo, la composición, todo revelaba
un genio de primer orden.

—Maestro, ¿de quién puede ser esta magnífica obra?—preguntaron
10 a Rubens sus discípulos, que ya habían alcanzado
el cuadro.

—En este ángulo ha habido un nombre escrito (respondió
el maestro); pero hace muy pocos meses que ha sido borrado.—En
cuanto a la pintura, no tiene arriba de treinta años, ni
15 menos de veinte.

—Pero el autor....

—El autor, según el mérito del cuadro, pudiera ser Velazquez,[[27-1]]
Zurbarán, Ribera, o el joven Murillo, de quien tan prendado
estoy.... Pero Velazquez no siente de este modo.
20 Tampoco es Zurbarán, si atiendo al color y a la manera de ver
el asunto. Menos aún debe atribuirse a Murillo ni a Ribera:
aquél es más tierno, y éste es más sombrío; y, además, ese
estilo no pertenece ni a la escuela del uno ni a la del otro. En
resumen: yo no conozco al autor de este cuadro, y hasta juraría
25 que no he visto jamás obras suyas.—Voy más lejos: creo que
el pintor desconocido, y acaso ya muerto, que ha legado al
mundo tal maravilla,[[27-2]] no perteneció a ninguna escuela, ni ha
pintado más cuadro que éste, ni hubiera podido pintar otro que
se le acercara en mérito.... Ésta es una obra de pura inspiración,
30 un asunto propio,[[27-3]] un reflejo del alma, un pedazo de la
vida.... Pero.... ¡Qué idea!—¿Queréis saber quién ha
pintado ese cuadro?—¡Pues lo ha pintado ese mismo muerto
que veis en él!

—¡Eh! Maestro.... ¡Vos[[27-4]] os burláis!
(p28)
—No: yo me entiendo....

—Pero ¿cómo concebís que un difunto haya podido pintar
su agonía?

—¡Concibiendo que un vivo pueda adivinar o representar su
05 muerte!—Además, vosotros sabéis que profesar de veras[[28-1]] en
ciertas Órdenes religiosas es morir.