30 —¡Vivan!...—respondieron los invasores, dándose por
satisfechos.

Y todos apuraron su vaso.

Oyóse en esto[[36-10]] rumor en la calle, o, mejor dicho, a la puerta
de la botica.
(p37)
—¿Habéis oído?—preguntaron los franceses.

García de Paredes se sonrió.

—¡Vendrán[[37-1]] a matarme!—dijo.

—¿Quién?

05 —Los vecinos[[37-2]] del Padrón.

—¿Por qué?

—¡Por afrancesado!—Hace algunas noches que rondan mi
casa....—Pero ¿qué nos importa?—Continuemos nuestra
fiesta.

10 —Sí ... ¡continuemos! exclamaron los convidados.
¡Estamos aquí para defenderos!