En seguida me alargó la mano y me dijo:

—Compadre, es V. el único hombre de talento que ha caído
en mi poder. Todos los demás tienen la maldita costumbre de
procurar entristecerme, de llorar, de quejarse y de hacer otras
10 tonterías que me ponen de mal humor. Sólo V. me ha hecho
reír: y si no fuera por esas lágrimas....

—Qué, ¡señor, si son[[4-2]] de alegría!

—Lo creo. ¡Bien sabe el demonio que es la primera vez
que me he reído desde hace seis u ocho años!—Verdad es que
15 tampoco he llorado....

—Pero despachemos.—¡Eh, muchachos!

Decir Parrón estas palabras y rodearme una nube de trabucos,
todo fué un abrir y cerrar de ojos.

—¡Jesús me ampare!—empecé a gritar.

20 —¡Deteneos! (exclamó Parrón.) No se trata de eso
todavía.—Os llamo para preguntaros qué le habéis tomado a
este hombre.[[4-3]]

—Un burro en pelo.[[4-4]]

—¿Y dinero?