15 —Pues te equivocas de medio a medio,[[79-4]] amiga Torcuata;
porque ni los moros entraban en quintas,[[79-5]] según me ha dicho
varias veces nuestro hijo Agustín, ni esto es una licencia absoluta.
Esto es ... un....

El tío Hormiga miró en torno suyo,[[79-6]] bajó la voz y dijo con
20 entera fe:

—¡Estas son las señas de un tesoro!

—¡Tienes razón!—respondió la mujer, súbitamente inflamada
por la misma creencia.—¿Y lo has encontrado ya? ¿Es
muy grande? ¿Lo has vuelto a tapar bien? ¿Son monedas de
25 plata, o de oro? ¿Crees tú que pasarán todavía? ¡Qué felicidad
para nuestros hijos! ¡Cómo van a gastar y a triunfar en
Granada[[79-7]] y en Madrid! ¡Yo quiero ver eso! Vamos allá....
Esta noche hace luna....

—¡Mujer de Dios! ¡Sosiégate! ¿Cómo quieres que haya
30 topado ya con el tesoro guiándome por estas señas, si yo no sé
leer en moro ni en cristiano?

—¡Es verdad! Pues, mira.... Haz una cosa: en cuanto
Dios eche sus luces,[[79-8]] apareja un buen mulo; pasa la sierra por
el puerto[[79-9]] de la Ragua, que dicen está bueno, y llégate a(p80)
Ugíjar,[[80-1]] a casa de nuestro compadre[[80-2]] D. Matías Quesada, el cual
sabes entiende de todo[[80-3]].... El te pondrá en claro ese papel
y te dará buenos consejos, como siempre.

—¡Mis dineros me cuestan todos sus consejos a pesar de
05 nuestro compadrazgo!... Pero, en fin, lo mismo había pensado
yo. Mañana iré a Ugíjar, y a la noche estaré aquí de
vuelta; pues todo será apretar un poco a la caballería[[80-4]]....

—Pero ¡cuidado[[80-5]] que le expliques bien las cosas!...

10 —Poco tengo que explicarle. El cañuto estaba escondido
en un hueco o nicho revestido de azulejos como los de Valencia,[[80-6]]
formado en el espesor de una pared. He derribado todo
aquel lienzo, y nada más de particular he hallado. Debajo de
lo ya destruido comienza la obra de sillería de los cimientos,
cuyas enormes piedras, de más de vara en cuadro,[[80-7]] no removerán
15 fácilmente dos ni tres personas de puños tan buenos como
los míos. Por consiguiente, es necesario saber de una manera
fija en qué punto estaba escondido el tesoro, so pena[[80-8]] de tener
que arrancar con ayuda de vecinos todos los cimientos de la
Torre....

20 —¡Nada! ¡Nada! ¡A Ugíjar en cuanto amanezca! Ofrécele
a nuestro compadre una parte..., no muy larga, de lo
que hallemos, y, cuando sepamos dónde hay que excavar,[[80-9]] yo
misma te ayudaré a arrancar piedras de sillería. ¡Hijos de mi
alma! Todo para ellos! Por lo que a mí toca, sólo siento
25 si habrá algo que sea pecado en esto que hablamos en voz baja.