DOÑA CLARINES. Sí. Que venga con usted.
MIGUEL. Siento, señora, que mis palabras de cariño…
DOÑA CLARINES. Porque son de usted, y son de cariño, no quiero volverlas a oír. Traiga usted a Marcela.
MIGUEL. Voy por ella, voy. Respeto su dolor, señora… Su bondad me conmueve… Lloro y tiemblo de gratidud. ¡Esperaba de su boca palabras tan distintas!… Yo le aseguro a usted que nunca tendrá que arrepentirse de esta bondad con que me trata. Voy por Marcela ya. Vase por la puerta de la izquierda. Pausa.
DOÑA CLARINES. Mirando al cielo. ¡Gracias, Señor, que me diste la entereza que necesitaba para ser justa!
Salen juntos a poco MARCELA y MIGUEL.
MARCELA. Tía.
DOÑA CLARINES. Ven acá.
MARCELA. ¡Qué bien ha hecho Miguel en venir a verla!
DOÑA CLARINES. Tan mal como tú hiciste[147] en engañarme.