DOÑA LAURA. Como me saluda usted, le contesto.
DON GONZALO. A los buenos días se contesta con los buenos días, que es lo que ha debido usted hacer.
DOÑA LAURA. También usted ha debido pedirme permiso para sentarse en este banco, que es mío.
DON GONZALO. Aquí no hay bancos de nadie.
DOÑA LAURA. Pues usted decía que el de los curas era suyo.
DON GONZALO. Bueno, bueno, bueno… se concluyó. Entre dientes.
Vieja chocha… Podía estar haciendo calceta…
DOÑA LAURA. No gruña usted, porque no me voy.
DON GONZALO. Sacudiéndose las botas con el pañuelo. Si regaran un poco más, tampoco perderíamos nada.
DOÑA LAURA. Ocurrencia es: limpiarse las botas con el pañuelo de la nariz.
DON GONZALO. ¿Eh?