DOÑA LAURA. ¿Se sonará usted con un cepillo?

DON GONZALO. ¿Eh? Pero, señora, ¿con qué derecho…?

DOÑA LAURA. Con el de vecindad.

DON GONZALO. Cortando por lo sano. Mira, Juanito, dame el libro; que no tengo ganas de oír más tonteras.

DOÑA LAURA. Es usted muy amable.

DON GONZALO. Si no fuera usted tan entrometida…

DOÑA LAURA. Tengo el defecto de decir todo lo que pienso.

DON GONZALO. Y el de hablar más de lo que conviene. Dame el libro, Juanito.

JUANITO. Vaya, señor. Saca del bolsillo un libro y se lo entrega.
Paseando luego por el foro, se aleja hacia la derecha y desaparece.

Don Gonzalo, mirando a doña Laura siempre con rabia, se pone unas gafas prehistóricas, saca una gran lente, y con el auxilio de toda esa cristalería se dispone a leer.