LUJÁN. Dios te lo pague. La comida de las fondas me aterra. Las camas me espantan. Sobre todo en cuanto empieza Mayo. En fin, que te agradezco[10] muy de veras tu hospitalidad.

DON BASILIO. No se hable más de ello. ¿Qué tal te va en ese poblacho?

LUJÁN. Tan bien como en otra parte cualquiera. Todo está en todo.[11]
Estoy decidido a vivir a gusto.

DON BASILIO. ¿Te quedan gajes, además de la titular?[12]

LUJÁN. No faltan. El pueblo es rico, la gente no es de la peor… me quieren…

DON BASILIO. ¿Hay muchos enfermos?

LUJÁN. Muchos: pero los voy matando a casi todos.

DON BASILIO. ¿Entonces cómo te quieren tanto?

LUJÁN. Porque elijo bien. ¿A quién no le sobra un pariente?

DON BASILIO. ¡Ja, ja, ja! Veo que también conservas aquellas tus salidas chuscas de mozo. Reparando en Tata, que se acerca. Ahora verás.