DOÑA LAURA. Suspirando. Y en los míos también.
DON GONZALO. Era ideal, ideal… Blanca como la nieve… Los cabellos muy negros… Los ojos muy negros y muy dulces… De su frente parecía que brotaba luz… Su cuerpo era fino, esbelto, de curvas muy suaves…
¡Qué formas de belleza soberana modela Dios en la escultura humana![171]
Era un sueño, era un sueño…
DOÑA LAURA. (¡Si supieras que la tienes al lado, ya verías lo que los sueños valen!) Yo la quise de veras, muy de veras. Fué muy desgraciada. Tuvo unos amores muy tristes.
DON GONZALO. Muy tristes.
Se miran de nuevo.
DOÑA LAURA. ¿Usted lo sabe?
DON GONZALO. Sí.
DOÑA LAURA. (¡Qué cosas hace Dios! Este hombre es aquél.)