MARCELA. A la sobrina de ninguna manera.
LUJÁN. Entonces… Sobre que doña Clarines fundó su juicio en el antiquísimo proverbio de: «Dime con quien andas, te diré quién eres»…
MARCELA. ¡Ja, ja, ja!
DON BASILIO. Total: que la visión soy yo. Ven a tu alcoba, cepíllate un poco, y vamos a dar una vuelta por la ciudad. La noche convida. ¿Tú ya no vuelves[22] a casa de don Rodrigo?
LUJÁN. Hasta mañana, no.
MARCELA. ¿Qué es lo que tiene ese caballero?
LUJÁN. ¡Ganas de fastidiarme a mí!
MARCELA. Todo sea por Dios.
LUJÁN. Con que estoy a tus órdenes incondicionales. Y no se diga a las de usted,[23] Marcela.
MARCELA. Muchas gracias.