DON BASILIO. Anda, anda, mediquillo.

Se van por la puerta de la izquierda los dos camaradas.

MARCELA. Es muy simpático este señor. Y parece que tiene más seso que el tío Carape. Poco se necesita.[24]

Llegan por la puerta del foro, precedidos de TATA, DARÍA y CRISPÍN,[25] moza y mozo naturales de Cogollo del Llano, pueblo lindante con Guadalema. Daría es linda, y lo será doble cuando el agua la purifique. Parece asombrada. Crispín no sólo lo parece, sino que lo está y ni a tres tirones entra en la estancia. Queda vagando por el pasillo del foro, y acecha cautelosamente los momentos en que, sin ser visto, puede echar una ojeada a la escena. Cuando lo ven huye como un conejo.

TATA. Entrad aquí.

DARÍA. Buenas noches.

MARCELA. Buenas noches.

TATA. Es la criada nueva. Hija de una parienta mía. Veremos si nos sirve. Voy a avisarle a la señora. Se va por la puerta de la derecha.

MARCELA. ¿Quién viene con usted?

DARÍA. Crispín: mi hermano.