DOÑA CLARINES. Y siempre lo que a mí se me antoje.
TATA. Si no lo digo en son de crítica.
DOÑA CLARINES. Cuando lo dejo a tu elección no pones más que cebollas rellenas…
TATA. La cebolla es muy estomacal.
DOÑA CLARINES. ¿Quieres no replicarme, Tata? Todo este preguntar ahora qué se ha de guisar, es entretenerte para oler lo que aquí se guisa.[37]
TATA. ¡Dios de Dios! ¡Pero cómo adivina usted las intenciones! ¡Aaaaah! Vase por la puerta del foro, hacia la izquierda.
MARCELA. ¡Qué graciosa es Tata! ¡Y qué buena!
DOÑA CLARINES. ¿Buena? La única persona de quien yo me fío en este mundo. Siéntate, que vamos a echar un parrafito.
MARCELA. ¿Un parrafito?
DOÑA CLARINES. Sí. Siéntate.