LUJÁN. Buenas noches, señora.
DON BASILIO. Presentándolos. Mi hermana Clarines… Mi amigo
Isidoro Luján.
LUJÁN. Tengo mucho gusto…
DOÑA CLARINES. Yo celebraré que lo pase usted bien en mi casa los días que esté en ella.
LUJÁN. ¡Oh! Seguramente.
DOÑA CLARINES. Pronto lo ha dicho usted.
Don Basilio le hace señas de inteligencia a Luján ahora y en adelante.
LUJÁN. Señora…
DOÑA CLARINES. ¿Ha venido usted a Guadalema a ver si se muere don Rodrigo?
LUJÁN. No, señora; no es caso grave. No es más que una gaita para la familia.