MARCELA. Entra, y te da una bofetada que te tira de espaldas.

DARÍA. ¿Sí, verdad?

MARCELA. Lo que has de hacer es meterte en la cama ahora mismo sin que te sienta nadie.

DARÍA. En seguida, señorita. Hasta mañana, si Dios quiere, señorita.

MARCELA. Adiós.

DARÍA. Vacilando entre las dos puertas. ¿Por dónde voy mejor a mi cuarto?

MARCELA. Señalando a la del foro. Por ahí todo seguido, darás con la escalera al momento.

DARÍA. Sí; porque al venir para acá me perdí, ¿sabe la señorita? y me metí en una habitación con los muebles con fundas blancas, por la que no quisiera volver a pasar hasta verla de día. Buenas noches. Se marcha.

MARCELA. Vete con Dios, mujer.

Vuelve TATA por la puerta de la izquierda.