TATA. ¿Con quién hablabas?
MARCELA. Con Daría, que no ve de miedo.
TATA. Ya se le irá pasando. A todas les pintan esta casa como un presidio… ¿Se acostó la señora?
MARCELA. Se fué a su cuarto, al menos.
TATA. ¿Y qué tienes tú? ¿Ha habido regañina?
MARCELA. Sí, Tata, sí; la ha habido. Y dura.
TATA. ¡Aaaaah! ¡Qué caráter! ¡Es un acero! Si como nació con faldas nace con pantalones,[63] hubiera sido emperador. Rompe a llorar Marcela. ¿Qué es eso, nena? ¿Por qué lloras?
MARCELA. Estoy muy triste. Se ha ido muy enfadada la tía. Fuí a darle un beso, y me detuvo.
TATA. Algo malo habrás hecho tú:[64] porque ella es la justicia mesma.
MARCELA. No, señora; yo no he hecho nada malo. Ocultarle una cosa que podría ser motivo de disgusto, no creo yo que sea mala acción.