«Muchacha que estás cantando…»
DON BASILIO. Ah, ésa la hice ayer tarde. Trae acá. Recoge el cuaderno y le lee la copla a su amigo, explicándosela verso por verso.
«Muchacha que estás cantando…»
Y era verdad: había una muchacha cantando…
«En la ventana de enfrente…»
Que es donde estaba ella. Me asomé a mi balcón, la vi, y se me ocurrió eso.
«No te asomes demasiado…»
Porque hizo un movimiento hacia fuera, ¿sabes?…
«Que te hará daño el relente.»
Aquí al relente le doy una intención picaresca, porque estaba el novio en la esquina.