TATA. ¡Calla, Leal, calla! Con este perro no hemos menester campanilla.
¡Calla ya, escandaloso! Calla el perro. Tata se asoma a la mirilla.
¿Quién es? ¡Ah! Don Basilio con el amigote que esperábamos. Haga el
Señor que no tengamos toros y cañas con el tal amigote. Tira del cordel
para abrir.

Sale ESCOPETA por la puerta de la derecha. Escopeta es un mozo andaluz, criado reciente de la casa. En la mano trae una botella de la botica, llena de agua al parecer.

ESCOPETA. Pos, señó, güeno está.[3] Oiga usté, Tata.

TATA. ¿Qué hay con Tata?[4]

ESCOPETA. Las señoras de Guadalema, ¿son todas como doña Clarines?

TATA. ¡Qué disparate! Lo que quisieran las señoras de Guadalema era[5] saberla descalzar. ¡Aaaaah! ¡Doña Clarines! Doña Clarines no hay más que una…

ESCOPETA. Más vale. Porque si no, era cosa de pitá otra vez pa mi tierra y dejá a Guadalema y a toa Castiya na más que pa vení cuando hubiera festejos.

TATA. ¿Pues?

ESCOPETA. ¿Er criao que estuvo en la casa antes que yo, duró mucho ar servisio de la señora?

TATA. Seis días escasamente. Era muy casquivano y muy gandul.