Ventura de la Vega
(1807–1865)
IMITACIÓN DE LOS SALMOS
¡Ay, no vuelvas, Señor, tu rostro airado
A un pecador contrito!
Ya abandoné, de lágrimas bañado,
La senda del delito. 20
Y en ti, humilde, oh mi Dios, la vista clavo
Y me aterra tu ceño,
Como fija sus ojos el esclavo