Uno altivo, otro implacable,

—¡Miserable! dice el sabio;

Y el Rey dice:—¡Miserable!

LAS DOS TUMBAS

«¡Cuán honda, oh cielos, será!,» 25

Dije, mi tumba mirando,

Que va tragando, tragando,

Cuanto nació y nacerá.

Y huyendo del vil rincón

Donde al fin seré arrojado,