—¡Buen bandido de coronas!

—Vivir podré aborrecido,

Mas no moriré olvidado.

—Viviré desconocido, 15

Mas nunca moriré odiado.

—¡Adiós! pues romper no puedo

De tu cinismo el crisol.

—¡Adiós! ¡Cuán dichoso quedo,

Pues no me quitas el sol!— 20

Y al partir con mutuo agravio,