Y en su esparcida sangre el odio pruebe;
Que hechos ya su oprobrio, dice: «¿Dónde
El Dios de éstos está? ¿De quién se asconde?»
Por la debida gloria de tu nombre,
Por la justa venganza de tu gente, 30
Por aquel de los míseros gemido,
Vuelve el brazo tendido
Contra éste, que aborrece ya ser hombre;
Y las honras que celas tú consiente,
Y tres y cuatro veces el castigo