A nuestra juventud con hierro fuerte,

Nuestros niños prender y las doncellas,

Y la gloria manchar y la luz dellas.

Ocuparon del piélago los senos, 25

Puesta en silencio y en temor la tierra,

Y cesaron los nuestros valerosos,

Y callaron dudosos,

Hasta que al fiero ardor de Sarracenos

El Señor eligiendo nueva guerra, 30

Se opuso el joven de Austria generoso