Con el claro Español y belicoso;

Que Dios no sufre ya en Babel cautiva

Que su Sión querida siempre viva.

Cual león á la presa apercibido,

Sin recelo los impíos esperaban

A los que tú, Señor, eras escudo;

Que el corazón desnudo

De pavor, y de fe y amor vestido, 5

Con celestial aliento confiaban.

Sus manos á la guerra compusiste,