Que llega á tu cerviz con diestra fuerte

La aguda espada suya; ¿quién, cuitada, 25

Reprimirá su mano desatada?

Mas tú, fuerza del mar, tú, excelsa Tiro,

Que en tus naves estabas gloriosa,

Y el término espantabas de la tierra,

Y si hacías guerra, 30

De temor la cubrías con suspiro,

¿Cómo acabaste, fiera y orgullosa?

¿Quién pensó á tu cabeza daño tanto?