Nunca tu arena inculta descubierta 5

Se viera de cristiana planta honrada,

Ni abriera en ti la portuguesa espada

A tantos males tan sangrienta puerta.

Perdióse en ti de la mayor nobleza

De Lusitania una florida parte, 10

Perdióse su corona y su riqueza;

Pues tú, que no mirabas su estandarte,

Sobre él los piés, levantas la cabeza,

Ceñida en torno del laurel de Marte.