II

Daba sustento á un pajarillo un día 15

Lucinda, y por los hierros del portillo

Fuésele de la jaula el pajarillo

Al libre viento en que vivir solía.

Con un suspiro á la ocasión tardía

Tendió la mano y no pudiendo asillo 20

Dijo y de las mejillas amarillo

Volvió el clavel que entre su nieve ardía:

«¿A dónde vas, por despreciar el nido