Al peligro de ligas y de balas,

Y el dueño huyes que tu pico adora?» 25

Oyóla el pajarillo enternecido

Y á la antigua prisión volvió las alas.

¡Qué tanto puede una mujer que llora!

III

MAÑANA

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?

¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,

Que á mi puerta, cubierto de rocío,