Para lo mismo responder mañana.

IV

EL BUEN PASTOR

Pastor, que con tus silbos amorosos 15

Me despertaste del profundo sueño;

Tú, que hiciste cayado dese leño

En que tiendes los brazos poderosos;

Vuelve los ojos á mi fe piadosos,

Pues te confieso por mi amor y dueño, 20

Y la palabra de seguirte empeño,