—Llamad desde la posta, Garcilaso.

—¿Quién es?—Dos caballeros del Parnaso.

—No hay donde nocturnar palestra armada.

—No entiendo lo que dice la criada. 5

Madona, ¿qué decís?—Que afecten paso,

Que ostenta limbos el mentido ocaso,

Y el sol depinge la porción rosada.

—¿Estás en ti, mujer?—Negóse al tino

El ambulante huésped.—¡Que en tan poco 10

Tiempo tal lengua entre Cristianos haya!