Del tiempo el ocio torpe, y los engaños

Del paso de las horas y del día,

Reputaban los nuestros por estraños. 15

Nadie contaba cuanta edad vivía,

Sino de que manera, ni aun un hora

Lograba sin afán y valentía.

La robusta virtud era señora,

Y sola dominaba al pueblo rudo; 20

¡Edad, si mal hablada, vencedora!

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