¿No regalaste con tus quejas tiernas,
Por solitarios y desiertos prados,
Hombres y fieras, cielos y elementos?
¿Lloraste tus cuidados
Con lágrimas eternas 25
Duras y encomendadas á los vientos?
¿No son tus sentimientos
De tanta compasión y tan dolientes,
Que enternecen los pechos
A rigurosas sinrazones hechos, 30