Que los haces crueles de clementes?

¿En qué ofendiste tanto,

Cuitada, que te sigue miedo y llanto?

Quien te ve por los montes solitarios

Mustia y enmudecida y elevada

De los casados árboles huyendo,

Sola y desamparada

A los fieros contrarios,

Que le tienen en vida padeciendo, 5

Señal de agüero horrendo