Y nunca, aunque lo alaba, lo desea.

Llegas á ser de alguno al fin loada; 20

Mas de ninguno apenas deseada.

Si eres tú de los males

El que nos trata con mayor crueza,

¿Cómo podrá ninguno codiciarte?

Después que nació el oro, 25

Y con él la grandeza,

Murió tu ser, murío tu igual decoro,

En otra edad divino;