Mas claveles no son los que solían,

Y en los labios de antaño

No hay claveles ogaño;

Pero, para deciros su alabanza, 5

Conceptillo mejor mi ingenio alcanza,

Y tanto, que con otro no se mide:

Es tan linda su boca, que no pide.

. . . . . . . . . .

Pedro Calderón de la Barca

(1600–1681)