La más humilde, te digo

Que es digna de estimación,

Porque, al fin, dellas nacimos. 20

. . . . . . . . . .

LÁGRIMAS

¡O cuánto el nacer, O cuánto,

Al morir es parecido!

Pues si nacimos llorando,

Llorando también morimos

¡O dulce Jesús mío, 25