No entres, Señor, con vuestro siervo en juicio!
Un gemido la primera
Salva fué que al mundo hicimos,
Y el último vale que
Le hacemos es un gemido.
¡O dulce Jesús mío,
No entres, Señor, con vuestro siervo en juicio!
Agustín de Salazar Torres
(1642–1675)