Sea tu libro el corazón del hombre.»

Fuése, dejando mi alma sorprendida 20

De la llegada, arenga y despedida.

¡Adiós, Filis, adiós! No más amores,

No más requiebros, gustos y dulzuras,

No más decirte halagos, darte flores,

No más mezclar los celos con ternuras, 25

No más cantar por monte, selva ó prado

Tu dulce nombre al eco enamorado;

No más llevarte flores escogidas,