Ni de mis palomitas los hijuelos,

Ni leche de mis vacas más queridas,

Ni pedirte ni darte ya más celos,

Ni más jurarte mi constancia pura, 5

Por Venus, por mi fe, por tu hermosura.

No más pedirte que tu blanca diestra

En mi sombrero ponga el fino lazo,

Que en sus colores tu firmeza muestra,

Que allí le colocó tu airoso brazo; 10

No más entre los dos un albedrío;