De lana, el buey pausado,
Y cuanto pace yerba en monte ó prado;
Y las ligeras aves,
Que alzan el vuelo á la región vacía.
Y los pescados graves, 25
Que cruzan á porfía
Las sendas de la mar salada y fría.
¡Cuán grande y admirable,
Oh Señor, en quien nuestro bien se encierra,
Es tu nombre adorable 30