En todo cuanto cierra

La redondez inmensa de la tierra!

Al Padre poderoso,

Al Hijo sin fin sabio, y al supremo

Espíritu amoroso

Se dé el honor eterno

Ahora y siempre y por siglo sempiterno.

EL MURCIÉLAGO ALEVOSO

Estaba Mirta bella

Cierta noche formando en su aposento, 5