Sobre la árida tumba del verano. 10
Sí, le veré; que la balanza justa
Las sombras y la luz igual partiendo,
En sus frescos palacios aprisiona
Voluble al sol, que de su sien augusta
La diadema inflamada desciñendo, 15
De rayos más benignos se corona.
«Otoño,» clama de su carro de oro;
Y otoño al punto, entre el favonio coro,
Que Agosto adormeció, la faz alzando,