Por siempre amarren tan inertes brazos. 10

Estremecióse España

Del indigno rumor que cerca oía,

Y al grande impulso de su justa saña

Rompió el volcán que en su interior hervía.

Sus déspotas antiguos 15

Consternados y pálidos se esconden;

Resuena el eco de venganza en torno,

Y del Tajo las márgenes responden:

«¡Venganza!» ¿Dónde están, sagrado río,