Los colosos de oprobio y de vergüenza 20

Que nuestro bien en su insolencia ahogaban?

Su gloria fué, nuestro esplendor comienza;

Y tú, orgulloso y fiero,

Viendo que aun hay Castilla y castellanos,

Precipitas al mar tus rubias ondas, 25

Diciendo: «Ya acabaron los tiranos.»

¡Oh triunfo! ¡Oh gloria! ¡Oh celestial momento!

¿Con que puede ya dar el labio mío

El nombre augusto de la patria al viento?