Y truena, al fin, con la espantable saña
De nube que se rompe
Con estruendo fragoso en la montaña.
«¿Así será que la esperanza mía
Un hombre solo á contrastar se atreva? 30
Oye, Guzmán: las leyes del destino
Esta prenda infeliz de tus amores
A mi venganza dieron:
Hijo es tuyo, ¿le ves? Si en el momento
Ante mis pies no allanas