Del norte al mediodía,
Del templo de la aurora al occidente.
Y esta soberbia aclamación oyendo,
De horror y espanto el Berberisco herido,
Huye al mar confundido,
Entre sollozos trémulos diciendo:
«Huyamos ¡ay! á nuestra ardiente arena.
¿Cómo arrancar la tímida paloma 5
Podrá su presa al águila valiente
Del aire vago en la región serena?