Y al ronco son de los preñados bronces,

Nuevo fragor y estrépito sucede.

¿Oís cómo, rompiendo

De moradores tímidos las puertas,

Caen estallando de los fuertes gonces? 5

¡Con qué espantoso estruendo

Los dueños buscan, que medrosos huyen!

Cuanto encuentran destruyen,

Bramando, los atroces forajidos,

Que el robo infame y la matanza ciegan. 10