Que ya la voz rehusa
Embargada en suspiros mi garganta.
Y en ignominia tanta,
¿Será que rinda el español bizarro
La indómita cerviz á la cadena?
No, que ya en torno suena
De Palas fiera el sanguinoso carro,
Y el látigo estallante
Los caballos flamígeros hostiga. 5
Ya el duro peto y el arnés brillante