Y en su furor sañoso

Dijo entonces el bárbaro orgulloso:

«Venid, y en la florida Andalucía

De oro y sangre saciemos

Nuestros sedientos pechos. Sús, varones:

¿No sois los invencibles que llevaron

Muerte, luto y ruina 5

Del Rin á la remota Palestina?»

. . . . . . . . . .

Españoles, volad: hijos de Marte,