De más saber y de mayor ventura,

De la estoica virtud en tus oídos 15

Harán sonar la voz; yo que en el mundo

Del cáliz de amargura una vez y otra

Apuré hasta las heces, no hallé nunca

Más alivio al dolor que el dolor mismo;

Hasta que ya cansada, sin aliento, 20

Luchando el alma, y reluchando en vano,

Bajo el inmenso peso se rendía.

¿Lo creerás, caro amigo? Llega un tiempo