Y le tuvo: de Dios á los mortales
Es esta otra merced; que así tan sólo,
Entre tantas desdichas y miserias,
Sufrir pudieran la cansada vida. 10
Espera, pues; da crédito á mis voces,
Y fíate de mí. ¿Quién en el mundo
Compró tan caro el triste privilegio
De hablar de la desdicha? En tantos años,
¿Viste un día siquiera, un solo día, 15
En que no me mirases vil juguete